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IX.- Guerrilla, terrorismo, crimen

Offertorium. Domine Jesu Christe.
Domine Jesu Criste, Rex gloriae,
libera ani mas omnium fidelium defunctorum
de poenis inferni et de profundo lacu:
libera eas de ore leonis, ne absorbeat
eas Tartarus, ne cadant in obscurum:
sed signifer sanctus Michael repraesentet
eas in lucem sanctam: Quam olim Abrahae
promisistiet semini ejus.

Señor Jesucristo, Rey de la gloria, libra
las almas de todos los difuntos de las penas del
infierno y del abismo sin fondo. Líbralos de
las fauces del león a fin de que no los
engulla y caigan en las tinieblas: Que San Miguel,
tu porta-estandarte, los lleve a la luz eterna:
Que Tú le prometiste hace tiempo a
Abraham y a su posteridad.

1.- Una nota personal

Lo único que me alegra al escribir estas líneas es que mi padre está muerto. Disculpen un aparte personal. Mi padre, David Morote Quintanilla, nació en Pichupampa, un pequeño fundo de su familia ayacuchana, aprendió castellano cuando fue al colegio. Venía de la sólida rama de los "Estanislao", no tan acomodada como la de los "Plácido" que eran gamonales en Coracora. Razones económicas le trajeron a Lima y se convirtió en "caballero de la ley" de la Guardia Civil, graduándose en 1922 de alférez de caballería con la primera promoción de la Escuela de Oficiales, creada por una misión española durante el gobierno de Augusto B. Leguía.

Por su honradez, amor al género humano y aversión al robo, no llegó sino a teniente coronel de la "Benemérita". Lo retiraron del servicio cuando fracasó la sublevación de Iquitos en la que participó para derrocar al tirano en turno, el general Manuel Odría.

Mi padre falleció el 12 de Octubre (Día de la Raza) de 1979. No llegó a enterarse de que meses después Sendero Luminoso cometía su primer atentado. Me alegra que no haya visto lo sucedido en su "Ayacucho perlaschallay" que tanto amaba y a la que, acompañado por su guitarra sevillana, tanto cantaba.

El tema del terrorismo es tan espinoso que me obliga a dar una vuelta más a la tuerca. El movimiento Sendero Luminoso se incubó y desarrollo en la Universidad de Huamanga. Este centro universitario fue fundado en 1677. A fines del siglo pasado el gobierno de Lima la cerró alegando razones económicas, su reapertura se gestó en 1959 siendo elegido como rector un querido primo de mi padre. A Efraín Morote Best se le acusó falsamente y sotto voce de haber sido mentor del Sendero Luminoso. Su hijo Osmán, a quien no conozco, fue juzgado hace poco; le condenaron a larga prisión por ser lugarteniente del "Presidente Gonzalo" y haber dirigido varios atentados criminales. Me entero al escribir estas líneas de que su hermana menor también ha sido apresada por terrorista. Las cartas sobre la mesa, tengo así mismo parientes cercanos en el Ejército y la Guardia Civil. En resumen: una situación familiar típica en el Perú, con todo lo que esto quiera decir.

He creído necesario contar lo anterior por dos razones. Primera: El asunto de las guerrillas en el Perú es mucho más que un problema indígena, alcanza a una parte insospechada del país (mi padre medía 1.80 mts, y tenía la piel blanca, algunos de sus hermanos parecen alemanes). Segunda: quiero ahorrar el trabajo de algún listo que desee relacionar mi apellido con el de Osmán.

- Gracias por su paciencia.

2.- La verdadera tragedia

La tragedia de la guerrilla en el Perú no son las muertes que causan diariamente. La verdadera tragedia es que ya no inquietan a la opinión pública.

- ¿Has leído que ayer el ejército mató a 15 guerrilleros en Andahuaylas?

- Sí. Pásame la cerveza.

- No está fría. Ah, mira, Sendero emboscó a un camión de la policía, murieron siete, entre ellos un teniente.

- Si no está helada no me gusta.

Hace pocos años se hizo un justificado revuelo por la muerte de varios periodistas en manos de los pobladores de una aterrorizada aldea andina. Mario Vargas Llosa formó parte de la Comisión Investigadora que trató de descubrir las verdaderas razones de tal crimen. Publicaciones, debates, polémica, etc., todos los periódicos del mundo siguieron con atención la investigación. En estos días se asesinan diariamente a más personas y ya no es novedad para nadie, no se forma ninguna comisión investigadora ni se comenta algo al día siguiente. Esa es la verdadera tragedia del terrorismo. Ese encallecimiento de los sentimientos, ese cinismo de sobrevivencia moral que está llevando a todos a un despeñadero inevitable.

El cerrar los ojos es escandaloso. Más que eso, es ser irresponsable para consigo mismo y para con su familia. Hasta hace pocos meses el generalizado cinismo era espeluznante.

- Qué se maten pues.

- Eso sólo pasa allá.

- Es cuestión de policía y "terrucos". Si tú no te metes no te pasa nada.

Ahora que la batalla se ha extendido por todo el Perú, la gente mira a sus vecinos con temor mientras el dolor llena poco a poco a miles de familias. ¿A Uds. no se les ha muerto un ser cercano, un padre, un hijo, un hermano?, ¿no han tenido a un ser querido en las cárceles del Perú donde si los presos conocieran la vida en las penitenciarias turcas, las envidiarían? Pues bien, ese sentimiento de dolor se reproduce todos los días en miles de personas, lo importante para una madre es que su hijo o su esposo haya sido despiadadamente torturado y asesinado. Hablar de esta manera parecerá melodramática a algún imbécil, pero para los deudos de indígenas, de criollos o blancos, sean estos terroristas o militares, es una tragedia irreparable.

3.- Si hay guerra atómica me gustaría estar en el Perú

Hace años oí decir esto a un cínico que encontraba algo positivo al atraso de veinte o treinta años que el Perú tiene sobre los acontecimientos mundiales. En muchos casos no le faltaba razón: fuimos el último virreinato de España en independizarse; mantuvimos una economía feudal hasta hace poco; en Latinoamérica hemos tenido más golpes militares que ningún otro país de nuestro tamaño; hemos nacionalizado empresas cuando los otros países las privatizaban; peleamos con los americanos cuando otros gobiernos, como los chinos y vietnamitas se amistaban con ellos; coqueteamos con los rusos y con Castro cuando ya estaban de capa caída y no tenían donde caerse muertos; implantamos tarifas aduaneras cuando la tendencia mundial es eliminarlas; invertíamos en armas cuando debíamos haber invertido en escuelas; nuestro pueblo quiere emigrar cuando las cuotas de admisión de los países industrializados están repletas de mexicanos, de árabes, pakistaníes, hindúes, turcos, polacos, rusos, vietnamitas; nos queremos asociar con otros países hermanos cuando México ya se arregló con Estados Unidos y Canadá, y Brasil con Argentina y Uruguay; Chile no quiere saber nada del Perú y nuestro anémico Grupo Andino necesita capital extranjero a gritos. Miren si no tengo razón, cuando todo el planeta se llena de gobiernos democráticos y se repudia internacionalmente a las pocas tiranías que quedan, Fujimori y los rapaces gorilas dan un golpe de estado. En todo, en todo llegamos tarde. Apostamos siempre al caballo equivocado. No sabemos que en el mundo económico se gana vendiendo cuando la gente quiere comprar, y comprando cuando la gente desea vender. Nosotros nos hemos puesto duros contra el capital extranjero cuando otros países lo acogían, y ahora los llamamos cuando ellos no quieren o no pueden venir. Quizás la línea ecuatorial es realmente un prisma que nos hace ver las cosas al revés.

Con las guerrillas pasa lo mismo. Ser guerrillero en los tiempos de Che Guevara era la moda en Latinoamérica, eran los tiempos del libro rojo de Mao, del movimiento Tupamaro en Argentina, de las guerrillas en Vietnam, en Angola y un poco más tarde en Afganistán. En el Perú tuvimos similares brotes, en alguna parte de la selva se encuentra la osamenta de Luis de La Puente, ex aprista, fundador del MIR, que murió en Mesa Pelada -1965- dirigiendo su guerrilla, el cadáver fue arrojado desde un helicóptero.

Algunos años antes -entre pájaros y árboles- cayó a los 21 años el poeta Javier Heraud. Ingresaba por el río Madre de Dios con un reducido grupo de entusiastas pero ingenuos guerrilleros. Más suerte tuvo Hugo Blanco que fue acogido por Suecia; ahora gordo y acomodado se pasea por el Congreso. Eso pasó hace treinta años, todo eso es ya historia, hasta los terribles Khemer Rouge de Pol Pot han negociado la paz en Cambodia. En nuestro país, en cambio, las guerrillas son actualidad.

Jóvenes peruanos cometen suicidas ataques dando vivas a un Mao que en la China odian, a un Lenín cuyo cadáver en Rusia quieren tirar a la basura, y aun Marx al que nunca han leído. La guerrilla es un ejemplo más de nuestra dificultad para entender lo que pasa en el mundo. Ahora que se ha derrumbado el comunismo en todas partes, vender banderas rojas en el Perú es el mejor negocio. Hay compatriotas que creen a pie juntillas que Sendero va "encender la llama mundial de la revolución de clases".

- Estamos jodidos, disculpen.

La lejanía física de los países avanzados es parte de la explicación. ¿Pero a qué se deberá la norma extemporánea de nuestras acciones? He ensayado varias teorías sin ningún resultado. ¿Habrá que recurrir a Freud para comprender nuestra conducta? ¿A qué se debe la falta de oportunidad política?, ¿a ignorancia crasa?, no creo, nuestros políticos y militares estaban enterados de lo que pasaba en el mundo. ¿A arrogancia?, puede ser: como nos han hecho creer que el Perú es rico, creemos que tenemos a los inversionistas de rodillas. ¿A desconfianza atávica?, quizás, la influencia indígena nos hacer ser tímidos cuando debíamos ser arriesgados y ser arriesgados cuando debíamos ser prudentes. En todo caso estoy seguro de que no es mala suerte. Me pregunto inútilmente por qué los incas que fueron tan civilizados no descubrieron la rueda. ¿No habrá atrás de todo esto algún dios perverso? Cuando la ciencia no es capaz de contestar a nuestras preguntas uno está forzado a recurrir al esoterismo. Alguien tendrá que estudiarlo con detenimiento.

Lo siento, sigo frustrado. Es difícil entender nuestro atraso en comprender al mundo. Tenemos periódicos que informan de lo que pasa afuera, ¿leemos todos lo mismo?

La televisión que nos adormece con estúpidas telenovelas también pasa programas interesantes, noticiarios y reportajes contándonos cómo la gente vive y muere en otras latitudes. ¿Vemos todos lo mismo?, ¿y la radio?, ¿y las revistas? Díganme por favor, ¿en qué carajo piensan cuando ven que otros países progresan y nosotros vamos en picada?, ¿en ir a la playa?, ¿en tirarse a la chola?, ¿en el partido de fútbol? ¿En qué demonios piensa el Perú? Es realmente desesperante...

- Cálmate, tranquilo. Lo positivo es que si hay una guerra atómica sus efectos nos llegarán dentro de muchísimo tiempo.

- Para ese entonces estaremos en la edad de las cavernas a punto de descubrir el fuego.

4.- Las guerrillas

Las guerrillas se han silenciado hace algún tiempo en Latinoamérica. Triunfaron rápidamente en Cuba contra la corrupta tiranía de Fulgencio Batista; este año el dinosaurio político Fidel Castro festeja sus 33 años de absoluto reinado. Se ha mantenido en el poder gracias al apoyo de la URSS y a pesar del boicot de EEUU. Los sandinistas triunfaron en Nicaragua contra la opresión de la familia Somoza, se quedaron en el poder once años y en un ejemplo sin precedentes lo dejaron al ser derrotados en las primeras elecciones libres en ese país, ¡chapeau, señor Daniel Ortega!. Los movimientos subversivos de Argentina y Colombia han aceptado la ruta democrática y participan en los organismos políticos de esos países. La guerrilla más recalcitrante es la del diminuto país de El Salvador que lleva 20 años de lucha; fueron apoyados por Nicaragua y Cuba, mientras que las fuerzas del gobierno eran y son subvencionadas por los EEUU. El saldo es trágico, nadie ha ganado nada, solo el pueblo salvadoreño ha perdido una gran parte de su población y el resto vive en la ruina más espantosa. Cuando escribía el primer manuscrito el FMLN (Frente Farabundo de Liberación Nacional) y el gobierno salvadoreño se encontraban en la ONU negociando la pacificación de ese país, ahora que reviso estas líneas ya han firmado la paz. ¡Bravo!

- ¿Dónde más hay guerrillas en el mundo?

- En Sri Lanka, en Filipinas y en el Perú.

- Qué orgullo señores, qué orgullo.

Las guerrillas no han desaparecido para siempre, habrán muchos casos donde un pueblo sometido rechazará al tirano utilizando ese medio de lucha. Lo que ha pasado de moda es el comunismo marxista-leninista-stalinista-maoista y sus combinaciones y derivaciones. Se ha visto que esos sistemas han esclavizado más a la población. Sus jerarcas y la nomenclatura se han perpetuado en el poder a base de censuras, de represión y de purgas. La condición del pueblo empeoró mientras los líderes y sus amigotes disfrutaban de grandes comodidades.

Los que antes no han querido ver esto tenían la disculpa de la ingenuidad política, y el fascinante atractivo de luchar contra el imperialismo yanqui. Los que no aceptan el estruendoso fracaso del comunismo son los que todavía creen que la tierra sigue siendo plana y que la llegada del hombre a la luna fue un artilugio propagandístico de la CIA.

- Entonces, ¿hay qué entregarse a los gringos?

- No, bestia. Hay que entregarse a trabajar con honradez, produciendo artículos de calidad sin defectos ni fallas y olvidarnos de recomendaciones y subsidios.

- Imposible.

- De acuerdo.

5.- Las guerrillas en el Perú

El Perú, al igual que muchas naciones, tiene una larga experiencia en luchas guerrilleras. Los Incas tuvieron serias dificultades en la expansión de su imperio al enfrentarse a los guerrilleros de pueblos rebeldes que desprendían galgas al paso de sus ejércitos.

Durante la guerra de la independencia tanto los patriotas como los realistas utilizaron las guerrillas de los pueblos aliados. En la batalla de Ayacucho fueron los guerrilleros los que abrieron las hostilidades, el jefe de las guerrillas patriotas tenía grado de coronel y fue el primero en caer, se llamaba Marcelino Carreño.

Años después fueron las guerrillas de los pueblos del centro del Perú quienes hostigaron a las tropas chilenas en su intento por dominar los Andes. Este rechazo les obligó finalmente a retirarse del país.

En el Perú, igual que en otras parte del mundo, las guerrillas han sido una forma natural de defenderse del invasor. Lo siento, pero tenemos que quitarnos ese estúpido orgullo de decir que nuestro pueblo es violento, porque no es verdad. En casos extremos hemos reaccionado violentamente. Eso no es especial, ni único, ni extraño. Es normal.

A comienzos de este siglo un importante escritor decía que si los indios compraran armas en vez de comprar alcohol su situación de servidumbre desaparecería. El mismo autor afirmaba que la reivindicación sólo podría ser lograda de dos maneras: o el criollo reforma su conducta ante el indígena o éste lucha por su dignidad. Como no se puede esperar que el criollo voluntariamente le reconozca igualdad, la única posibilidad es que la masa indígena pelee por obtenerla. Muy arriesgada es esa opinión, porque en el mejor de los casos las armas que pueda comprar siempre serán menos sofisticadas a las que usa el ejército o la aviación. Atrás de un movimiento guerrillero tiene que haber una potencia que financie, suministre y ayude a los rebeldes. Los guerrilleros de Titi tuvieron al ejército aliado, los chinos de Mao y los vietnamitas de Ho Chi Minh tuvieron a la URSS, los Khmer Rouge de Pol Pot a los chinos, los afgananos a EEUU, los sandinistas a Castro, los contras a EEUU, los angoleños también a Castro, y así podríamos seguir nombrando los aliados de estas acciones guerrilleras que por su envergadura requieren armas apropiadas para combatir. En cambio nuestras guerrillas luchan solas, contra todos. Ni siquiera han tenido la sagacidad de congraciarse con la gente de la sierra, al contrario, la han aterrorizado cometiendo ajusticiamientos innecesarios.

- Entonces, ¿no pueden ganar?

- No.

- ¿Y si se unen a los "narcos"?

- Eso sería aliarse con el diablo.

- ¿E infiltrarse en el ejército?

- Mejor con el diablo.

6.- Las guerrillas y el terrorismo

¡Qué horror! ¿Cómo he podido equivocarme? Lo siento mucho, sé que les he confundido. Dejándome llevar por nuestra errónea costumbre de llamar "guerrilla" al movimiento subversivo que enfrenta el Perú he utilizado esta equivocada palabra, cuando el vocablo correcto e inequívoco es "terrorismo". Los dos términos no significan lo mismo. Debemos aclarar las diferencias porque es crítico distinguirlas.

A primera vista ser guerrillero parece atractivo, y ser terrorista, demencial. Hay por supuesto más importantes diferencias. Exploremos un poco.

La guerrilla es una estrategia muy antigua para luchar contra ejércitos organizados. El ataque sorpresivo y la huida rápida ha sido una táctica empleada desde que una tribu poderosa subyugó a sus vecinos y estos quisieron recuperar lo que les correspondía. La guerrilla ataca a los ejércitos enemigos cuando estos menos lo esperan, van hostigándolos constantemente, mordiéndoles la retaguardia, sorprendiéndoles en los pasos estrechos donde no pueden maniobrar con todo su poderío, destruyéndoles los puestos de avanzada.

Para que una guerrilla sobreviva necesita la cooperación del pueblo. Mejor sería decir que la guerrilla es la acción armada que una buena parte del pueblo crea y respalda. La guerrilla actúa en áreas familiares, conoce todos los escondrijos y senderos. Así se han rechazado invasiones de poderosos ejércitos, así perdieron los rusos en Afganistán, los estadounidenses en Vietnam, los franceses en España el siglo pasado. Sin las hostilidades de los maquis franceses y las guerrillas de Tito en los Balcanes, la segunda guerra mundial hubiera cobrado más vidas.

Comprendamos que la lucha guerrillera no es garantía de triunfo: tenemos los casos cercanos del M19 en Colombia y los "contras" en Nicaragua, ambos abandonaron las armas y se adaptaron a la vida democrática.

El terrorismo en cambio no es una clase de guerrilla, ni una guerrilla urbana, ni es la voluntad del pueblo ni está respaldada por él. Tenemos que tener esto bien claro porque en este caso no hay áreas grises. Una guerrilla que ataca un puesto de la policía, comete una acción guerrillera. La gente armada que entra a un pueblo y para escarmentarlo, por sospechar que está ayudando a la policía, matan al alcalde, a su familia y a unos japoneses estudiosos del cultivo de la papa, son terroristas. Ellos podrán decir lo que quieran pero no son guerrilleros. Son enajenados mentales.

Aterrorizar a una población es llevar a cabo acciones indiscriminadas que causan la muerte a inocentes. Poner piedras en las carreteras de alta velocidad para que los autos de desconocidas víctimas se estrellen, explotar bombas por donde pasan niños y mujeres, asesinar a gente para intimidar a la población civil, y acciones de esta índole, son actos de terror, son acciones terroristas.

Otra diferencia importante entre un terrorista y un guerrillero es que el último puede negociar, puede ceder, y en muchos casos triunfar. El terrorista no negocia, ejecuta, y nunca gana. No hay argumentos que valgan, ni invitaciones a discutir que acepten. Ellos mantienen su ideal dentro de la inflexibilidad teórica y la disciplina sectarista.

Hay manuales prácticos de cómo organizar guerrillas en todos los idiomas y para toda clase de bolsillos. No es algo sofisticado ni se requiere ser graduado de West Point para llevar acabo una acción guerrillera. Los mejores guerrilleros de Latinoamérica, que creyeron luchar por la democracia de nuestros pueblos, fueron formados por países gobernados por tiranos: Cuba, la antigua Alemania Oriental. La mejor escuela de terrorismo ha estado en Libia, cuyo líder es un demente. Al otro lado de la misma medalla encontramos a los más ineptos guerrilleros: son los entrenados por EEUU. Curioso, y sin embargo lógico, es el Estado de Israel que se jacta de sus acciones terroristas y las convierten en rentables guiones cinematográficos.

El terrorismo es más reciente que las guerrillas. Ha sido practicado por asociaciones secretas en diferentes partes del mundo: la mano negra china, la mafia y la Brigadas Rojas italiana, la Banda Baader-Meinhof alemana, IRA irlandesa, ETA vasca, el Abu Nidal -Setiembre Negro- palestino, Acción Directa francesa, y otros. Ninguno de estos movimientos ha cambiado la situación de su país porque va en contra de un valor compartido por todas las sociedades: la protección del inocente. Todas las naciones y pueblos rechazan al terrorismo y lo condenan, no así a las guerrillas que pueden causar comprensión y hasta simpatías.

Ni Sendero Luminoso ni MRTA son movimientos guerrilleros, son simple y llanamente terroristas. Sus líderes no tienen la menor oportunidad de triunfar porque sus estrategias son contradictorias, pretenden defender al pueblo destruyéndolo. Hasta en esto tenemos líderes miopes. Acciones de extrema crueldad contra gente inocente, indefensa, han sido y siguen siendo llevadas acabo con un desparpajo alucinante. Estos actos hechos en público, ante masas pobres y desamparadas, son celebradas por los verdugos como parte de su campaña para "ajusticiar al capitalismo".

- No lo puedo creer, ¿en qué año estamos?

- A fines del siglo XX

- ¿Dónde?

La destrucción de los bienes públicos, vías de comunicación y redes de electrificación, no afecta al gobierno ni a la clase acomodada tanto como al pueblo, y cuanto más pobre es éste, más fuerte es el impacto de las carencias de servicios públicos. Muertes, accidentes de todo tipo, y el agravamiento de las penurias, ocurren cuando desaparecen estos "bienes públicos": bienes de todos, y el único capital de la gente que no tiene nada.

7.- Los terroristas y nuestra sociedad

Ultima hora: Hoy, 17 de febrero de 1992, estoy a punto de revisar por enésima vez el manuscrito del Réquiem por Perú, mi Patria. Me entero de que María Elena Moyano, Teniente Alcaldesa de Villa El Salvador, ha sido asesinada por los fanáticos del Sendero Luminoso. Su crimen, dice el periódico, es "formar decenas de comedores populares, centros de acopio y comités de vaso de leche, que se encargan de aportar el único alimento de miles de niños limeños y que los terroristas consideran sus mayores competidores". Veo una foto de la valiente morena de 33 años, deja dos hijos y miles más de huérfanos en las barriadas limeñas. Villa El Salvador es una barriada modelo, recibió en Octubre de 1987, el premio Príncipe de Asturias a la Paz y a la Concordia. Allí acribillaron a una pacífica trabajadora social delante de sus vecinos, sacaron su cuerpo a la calle y lo dinamitaron. ¿Puede uno imaginarse de lo que son capaces los perros rabiosos? Se ensañaron con una joven mujer desarmada, cuya única defensa era su fe en el pueblo y en la nueva iglesia católica que la ayudaba. El terrorismo se enseñorea en Lima. ¡Sálvese quien pueda! Y los que no puedan, ¡luchen! Es cuestión de vida o muerte. ¡Por Dios, hasta donde hemos caído! Estamos a fines del siglo XX y el Perú ha regresado a ley de la selva.

María Elena, ejemplo de la moderna mujer peruana, descansa en Paz. Allá estarás feliz, tu Patria te esperaba hace buen rato. Dile que no tardamos.

(Creí apropiado insertar el párrafo anterior en esta parte del Réquiem. Les recomiendo respirar hondo y seguir con su lectura. Gracias.)

Al igual que todos, yo me he preguntado: ¿de dónde sacan esa sangre fría para acercarse a un desarmado militar retirado y acribillarlo por la espalda o ametrallar indiscriminadamente a los participantes de una fiesta regional o entrar en una aldea, tomar a profesores, vecinos notables y a ignorantes campesinos y ejecutarlos frente a sus familiares y amigos? ¿Cómo han llegado a olvidar los íntimos sentimientos humanos y poder dormir tranquilos?

Voy más allá, ¿cómo este sujeto arriesga su vida y su libertad en cada movimiento que da? ¿Cómo esta persona sacrifica a su familia, vive a salto de mata, sufre torturas en manos de perversos oficiales y aprovecha su eventual fuga o libertad para seguir haciendo lo mismo?

Quizá la pregunta más importante es: ¿por qué una oscura y obsoleta teoría ha convencido a miles de peruanos a seguirla con un fanatismo no conocido en toda la historia de nuestra nación? Los terroristas de Sendero Luminoso tienen la misma convicción en sus ideas que los mártires cristianos, o los kamikazes japoneses, o los inquisidores españoles, o los psicópatas estadounidenses. Su desapego o distanciamiento de la realidad les hace cometer bárbaras acciones y arriesgarse a sufrir crueles tormentos sin importarles gran cosa. Hay gente que llama a esto "heroísmo y capacidad de sacrificio". ¡Qué confusión!, las personas que afirman esto utilizan los mismos argumentos de Hítler, de Stalin o del Ayatola Komeni: la justificación de crímenes en aras de una ideología no sujeta a discusión.

En las poquísimas ocasiones que los "senderistas" han sido entrevistados se puede ver su pobreza intelectual y el férreo convencimiento a su causa. Hablan en forma automatizada, repiten consignas y estribillos con poco sentido políticos, son incapaces de mantener una discusión: se apegan a su credo interno. Es decir, no existe ninguna diferencia de estilo entre un "senderista" y un miembro de Ku Klux Kan, o de la SS, o de los Skin Heads neo-nazis que aterrorizan a los sudamericanos por las calles de Europa. Son impenetrables, no se puede establecer diálogo con ellos y responden de memoria sin importar lo que uno les pregunte. ¿Cómo puede ser esto posible?

Siempre es más fácil preguntar que responder. Lo imposible es entender que en el Perú donde nadie cree en nada, donde se desconfía de todo, donde se llama república aunque los tiranos han gobernado la mayor parte del tiempo, donde a pesar de que todos tienen algo de indio o de negro o de chino y hasta de japonés, se practique la discriminación racial, donde cada cual tira para su lado. En fin, donde nadie se compromete a nada, haya miles de personas que estén dispuestas a matar por sus ideas y a morir en el intento.

Quizá en esa contradicción está la explicación. El vacío de principios no se debe a que el pueblo no quiere creer. Se debe a que no tiene en qué creer. La iglesia católica no ha causado ningún impacto en la moral del pueblo, se ha contentado con guardar las apariencias litúrgicas mezcladas de prácticas fetichistas, no ha creado movimientos de protesta frente al abuso y la corrupción, ha cerrado los ojos, los oídos y la boca, igual que la imagen de los tres monitos. Los partidos políticos se disputan el poder sin preocuparse de cumplir sus promesas. La justicia no funciona... y los militares...

- ¿Tengo que seguir?

- No por favor, ya lo sabemos.

- Bueno.

Hemos avanzado poco en este análisis. Todavía no hemos examinado por qué la población indígena es susceptible de sentirse atraída por un movimiento subversivo.

Frente a la orfandad representativa del pueblo andino no nos debe extrañar que salga alguien con cierto carisma y convencido de alguna doctrina, aunque esta sea errónea, para convencer a jóvenes que quieran creer en algo, no importa lo que esto sea. Esta necesidad de creer en algo encontró en Ayacucho un campo fértil, germinó, y ahora se extiende por todo el Perú. Si no hubiera sido por la cruel y sanguinaria manera como los "senderistas" han asesinado a sus mismos paisanos convirtiendo las guerrillas en terrorismo, ellos hubieran tenido mayor respaldo de la población porque el pueblo tiene necesidad de ideales, quiere volver a soñar, desea encontrar dignidad y respeto. El pueblo andino quiere ser tomado en cuenta.

Los terroristas han llegado a ser como son siguiendo un proceso parecido a aquellos psicópatas que de niños fueron violados o vejados, crecieron en orfelinatos y centros reformatorios, posteriormente llevaron una conducta antisocial y ahora se vengan de la sociedad causando crímenes horribles. Criminales sí, únicos responsables no, porque nuestra sociedad los empujó a cometer esos desquicios. El terrorismo ha sacado provecho de nuestra falta de principios.

Una cosa es entender el terrorismo y otra cosa es apoyarlo. Se puede entender que un psicópata como Jack "el destripador" disfrute asesinando prostitutas, otra cosa sería presentarle a Ivonne y a Nannette para que las descuartice. Lo curioso es que en nuestro país hay muchísimas personas bien "leídas y escribidas" que por una ignota razón dan su apoyo moral, cuando no material, a los grupos terroristas. Es una ceguera incomprensible. Lo que pueda creerse una quijotada se ha convertido en una carnicería humana.

Los limeños comentan asombrados y hasta con cierto orgullo que a las doce en punto de la noche haya habido un apagón por la voladura de varias torres eléctricas.

- Mira, qué precisión.

- Sí, son muy disciplinados.

Yo no sé cuál es la razón de asombro, para accionar el detonante sólo se tiene que saber la hora y utilizar el dedo índice. Cualquier niño de seis años sabe que cuando la manecilla pequeña y la grande se sobreponen arriba son las doce. El único asombro que uno puede tener es ver como el pueblo no sale a defender su propiedad. Si esperan que el gobierno haga todo, esperan en vano.

Los líderes terroristas utilizan de nuestra idiotez política. El terrorismo durará hasta que la gente común y corriente diga: ¡basta!. Ni un minuto antes ni un minuto después. El ejército y la policía no sirven en estos casos.

Toda la burguesía simpatizante de las acciones terroristas son cómplices de psicópatas sociales. Y ciertamente más culpables que los mismos "terrucos" porque éstos están engañados, los cómplices no.

Italo Svevo, novelista italiano, escribió al respecto: "Se llega al asesinato por amor o por odio: a la propaganda del asesinato, sólo por maldad."

No hay duda de que la subversión va durar un buen tiempo porque es la primera vez que un movimiento del pueblo no está al margen del destino político del país. Su voz deberá ser escuchada porque el fin de las guerrillas al igual que del terrorismo no está en manos de las instituciones decrépitas que tenemos. Han salido del pueblo y es el pueblo el que tiene la última palabra.

Mientras el pueblo no decida, el terrorismo no acabará nunca. Eso no quiere decir que triunfará: seguirá una lucha de desgaste llenando de luto a las familias peruanas y empobreciendo más al país.

- ¿Y los burgueses que apoyan los movimientos subversivos?

- ¿Qué quieres que te diga de los cómplices? Están viendo morir al cholo sin arriesgar nada.

- Qué desgraciados, ¿no?

- Pues, sí.

Este párrafo parecerá repetitivo, pero existe en nuestro país una gran población que me empuja a hacerlo. El terrorismo no puede triunfar porque no está creado para ello, no es su objetivo. Su área de experiencia no es la administración del estado, no tienen cuadros de ejecutivos ni ideas que puedan gobernar la complejidad financiera o los medios de producción. Lo que si sabe hacer es destruir, aniquilar y boicotear. Que el terrorismo crezca y se disemina por todo el Perú no quiere decir que ganará, en el peor de los casos se llegará rápidamente a un deterioro peor. Esto es posible. Las víctimas de las barbaries son los pueblos pasivos y los propios asoladores. Es bien sabido que en la Revolución Francesa los nobles que caminaron al cadalso fueron muy pocos, las cabezas que más cayeron fueron de los "ciudadanos revolucionarios".

8.- El "otro sendero": el crimen

Hernando de Soto describe con claridad meridiana la "economía informal". Es decir, la manera como el pueblo ha desarrollado importantes actividades económicas a espaldas, o más bien a pesar, del esclerotizado sistema legalista que nos oprime. Su libro "El Otro Sendero" fue publicado en 1986 y desde entonces ha sido citado y estudiado no sólo en el Perú sino en el mundo entero. Pues bien, el "fenómeno de la informalidad" no es exclusivo del campo económico, si tuviéramos investigadores de la talla y recursos financieros de Hernando, encontraríamos que en el Perú existe "la informalidad" en todo orden de cosas. Por ejemplo, paralelamente a la Iglesia Católica existe otro "catolicismo informal" que arranca el fervor de millones de peruanos, tenemos vírgenes que lloran en todos los barrios, santos no reconocidos pero más venerados que los oficiales, tal como la Sarita Colonia del Callao. Tenemos beatos no beatificados y santos no santificados, pero a todos se les reza con fervor. En la Educación es igual, paralelamente a los centros universitarios se ha creado una cantidad impresionante de "academias" donde se enseña de todo. Estos centros de educación "superior" tienen más alumnos que las universidades. Si aguzamos la vista podríamos descubrir que todas las áreas del quehacer peruano están manejadas por la "informalidad".

El terrorismo organizado no ha escapado a este fenómeno: frente a sus ideales revolucionarios, su acción rígidamente dirigida, su organización vertical, su proselitismo clandestino, sus torvos crímenes, está el "terrorismo informal". Esto es, la iniciativa individual y desorganizada de realizar atracos, robos, asesinatos, fuera de cualquier disciplina partidaria o dogma. Por un asalto "terrorista formal" hay cincuenta "crímenes informales". Si tuviéramos estadísticas fiables veríamos que la inseguridad pública se debe principalmente a la proliferación de "terroristas informales", y en mucho menor grado a los "senderistas" o "tupamaros".

La vigilancia de la propiedad hasta grados inconcebibles (ya comentada en páginas anteriores) no es por miedo a los "terrucos", es porque el Perú está lleno de ladrones y asesinos que han hecho, sin saberlo, una revolución por su cuenta. "Los terroristas informales" han abolido la propiedad privada de modo tal que todo aquello que no se defienda o huya, les pertenece. La única restricción que tiene son los medios de protección del propietario. El "ataque informal" es total: nada ni nadie se escapa. Igual usurpan los bienes del Estado como los de las familias ricas, o de la clase media, o de la pobre. Estos últimos por tener menos medios de defensa son las víctimas propiciatorias.

Los "terroristas informales" están incrustados en todas las clases sociales y en todas las actividades económicas. No crean que son solamente proletarios. El crimen es realizado tanto por "gente decente" como por marginados. Los "informales" llevan toda clase de uniformes o hábitos, son policías, médicos, ingenieros, y por supuesto muchos desempleados. No estoy exagerando un ápice, baste caminar por cualquier barrio de Lima para comprobarlo. La reacción de los ciudadanos ha sido tardía. En algunas zonas los vecinos han creado una "policía informal". Son vigilantes (los llamamos "wachimanes") de dudosa reputación a quienes se le da una arma, algo de dinero y un silbato. Esto es una barbaridad. En la situación que estamos las presuntas víctimas debían sacar la cara, organizarse entre los mismos vecinos y prepararse a defender sus propiedades y a sus seres queridos. Pero no, los señoritos de la clase burguesa y sus hijitos consideran, aún a estas alturas, que eso es un trabajo de cholos o de zambos. Lo que ocurre es que muchas veces esos mismos "wachimanes", cholos o zambos, son también "terroristas informales".

El crimen generalizado se ha convertido en una plaga endémica difícil de erradicar. Teorías macroestructurales indican que primero tendrán que caer los "terroristas formales", y eso va tomar algún tiempo.

La inseguridad pública es "el otro sendero" que hemos escogido.

Offertorium. Domine Jesu Christe

El león de la violencia cerró sus fauces, estamos engullidos y no podemos salir.

¿Dónde está San Miguel tu porta-estandarte que no viene a salvarnos?, ¿con quién se ha entretenido? ¿Por qué Abraham no reclama sus derechos?, ¿necesita un abogado para hacerlo?

Cuando se rebeló el arcángel Luzbel, ¿organizó guerrillas o terrorismo? ¿Fue realmente la Soberbia el peor de sus pecados o quiso hacer algunos cambios estructurales en el universo?

Pregunto, Oh Domine Jesu Christe, sólo por curiosidad.



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